Historia de la guerra civil en alfajarin. Testimonios, listas de los fusilados, de los exiliados, listas de muertos en el bando de los "rojos" y en el de los nacionales"
| Lun | Mar | Mer | Jeu | Ven | Sam | Dim |
|---|---|---|---|---|---|---|
| << < | ||||||
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | 30 | |||
powered by b2evolution, design by Danny Ferguson
bienvenidos a la pàgina de Roberto Bueria Julian. Si veis algun error os agradeceria que lo señalaseis

ADVERTENCIA: ESTA PÁGINA NO PRETENDE SER HISTÓRICA. RECOGE LOS COMENTARIOS Y TESTIMONIOS QUE TODA GENTE DE ALFAJARÍN HA PODIDO OÍR, EN SUS CASAS, EN LOS CAMPOS DURANTE EL TRABAJO, O EN CUALQUIER OTRO SITIO DESPUÉS DE LA GUERRA. COMO TODOS TESTIMONIOS PUEDE HABER VERDADES, PERO TAMBIÉN EXAGERACIONES O INEXACTITUDES. POR RESPETO A LOS HIJOS O NIETOS DE LOS SUPUESTOS VERDUGOS, QUE NO TIENEN QUE VER CON LOS HECHOS, NO HE PUESTO NINGUNO DE SUS NOMBRES O APELLIDOS. LAS INÍCIALES EMPLEADAS NO CORRESPONDEN OBLIGATORIAMENTE A ESTOS NOMBRES O APELLIDOS.
Para los que no lo sepan, Alfajarín está situado en la carretera de Madrid a Barcelona a unos veinte Km. de Zaragoza. El viajante puede reconocerlo fácilmente por su “castillo” que se yergue en lo alto de la loma y domina toda esa parte del valle del Ebro.
En aquellos años contaba con unos 1000 habitantes. Como en todos pueblos de Aragón, las casas estaban pegadas las unas a las otras como si quisieran protegerse del cierzo helador en invierno y del calor agobiante del verano.
Tenía dos calles principales. La una era la carretera nacional de Madrid a Barcelona y la otra, paralela, se llamaba calle Mayor hasta la plaza, y de la Portaza en la parte noroeste. Estaban cortadas de cuando en cuando por unas calles pequeñas que los aragoneses llamábamos "callizos". Por detrás de cada una de ellas otras menos importantes donde daban las “puertas falsas”. Estaban destinadas al paso de los carros, mulas, caballos y algunos bueyes. En una palabra no eran verdaderamente calles sino lo que podríamos llamar calles de servicios. No había casas que se destacaran mucho de las otras y todas dejaban adivinar la vida humilde, cerca de la pobreza, de sus habitantes. De cuando en cuando una fachada más ancha, más alta y un poco mejor terminada hacía pensar que los dueños eran "ricos". Casi todos años, los pintores las blanqueaban con cal al acercarse las fiestas en honor de la Virgen "de la Peña" el 8 de septiembre.


He vivido esta vida, difícil de imaginar por un joven actual y puedo aseguraros que un ser humano se acostumbra a todo, aun a lo peor. ! Y lo peor era el trabajo!
En estos pueblos de Aragón solo algunas familias de "ricos" vivían un poco mejor. Pero ¿eran verdaderamente ricos? Si el hecho de que fueran propietarios de unos pocos campos más que los demás los convertía en ricos, puede decirse que sí, pero ¿es eso la riqueza? En realidad solo estaban un poco "acomodados" y todo es relativo. Pero claro, comparado con los que carecían de todo, eran ricos. Ellos podían comer cada día, lo que no podían hacer los "jornaleros".
En realidad tres "clases" sociales se destacaban y para hablar como se hablaba entonces, eran los ricos, los medio ricos y los jornaleros. Los que se situaban en la clase media, como las familias se componían fácilmente de 10 ó 12 hijos, pasaban a la categoría de jornaleros en la generación siguiente. Estas clases no se mezclaban entre ellas. Una barrera social las separaba como si fuera una pared y a un mozo "jornalero" no le pasaba por la imaginación de enamorarse de la hija de algún "rico". Y éstas no se "rebajaban" ni a mirarlos.

Los que tenían algunos campos podían cultivar trigo y verduras y también criaban uno o dos cerdos cada año. Con eso no tenían problemas para alimentarse aunque la comida no fuera muy variada, pero los jornaleros, era imposible que pudieran comer cada día.
El trabajo no faltaba del 15 de mayo al 15 de agosto y de los finales de noviembre al 15 de enero. En estas temporadas los "jornales" eran casi seguros. En verano, las preparaciones de la remolacha azucarera, del maíz y las cosechas de trigo y demás cereales, así como las de alfalfa necesitaban mucha mano de obra. Para el invierno, las cosechas de maíz y de remolacha era lo mismo.
Las otras temporadas, los jornales ni eran seguros ni continuos y cuando no había trabajo, es fácil de imaginar que los padres de familia estuvieran obsesionados con esta pregunta: -"¿qué les daré mañana de comer a mis (numerosos!) hijos? Y como los "amos" del día cogían de preferencia los más "trabajadores", los más flojos, los que daban menos rendimiento, fuese cual fuera el motivo, tenían menos probabilidades de encontrar trabajo. Por esa razón la competencia entre jornaleros era implacable y era a ver quién trabajaba más. No había lugar para los débiles y estos solo tenían dos soluciones: o matarse trabajando más de lo que sus fuerzas les permitían o morir de hambre, ellos y sus familias.
Se podría llegar a la conclusión después de oír esta descripción, que los "ricos" aprovechaban este estado de hechos para explotarlos hasta la última gota de sudor. Y así era. Pero cuando los "medio ricos" cogían un jornalero "para echar un jornal" aun eran peores. Y pasaba algo que no parece lógico, pero que así era y es esto: Si por casualidad estos jornaleros, excepcionalmente, necesitaban ayuda, exprimían a sus peones hasta el agotamiento. ¿Pero se puede reprochar tal cosa a todas estas gentes? ¡El dinero estaba tan escaso y era tan duro de ganar!
De esto tengo una experiencia personal anecdótica: Una tarde vino a buscarme para "echar una tardada", un hombre que la gente llamaba el tío Mac.... El hombre, en razón de sus años tenía dificultades para andar y el reuma le deformaba el cuerpo inclinándole hacia adelante. El tendría alrededor de 70 años o cerca y yo algunos 18. Todo esto para deciros que las fuerzas eran desiguales, pero a mi favor. De costumbre este hombre no trabajaba nunca un día entero y lo hacía según sus capacidades. Este día vino toda la tarde conmigo o sea de las 16 a las 20 horas (Por las mañanas se trabajaba de las cinco a la una) Y esta tarde se ha quedado en mi memoria. El trabajo consistía en quitar la hierba en un maíz que tenía ya aproximadamente nuestra altura. El calor era sofocante porque el maíz no dejaba correr ni la más mínima brisa. Las hojas, al pasar entre ellas, nos cortaban ligeramente el rostro y con el sudor nos producía un escozor que muchos de ahora no querrían soportar. El hombre trabajó como un loco toda tarde para que yo tuviera que hacer lo mismo y ni siquiera nos paramos para beber un trago de agua. Por la tarde, llegué a casa arrastrando los pies, completamente extenuado. ¿Cómo estaría él? ¿Cuantos días tardaría en recuperarse? Le daba igual: ¡Por lo menos le había sacado el jugo a las 40 pesetas que me pagó!
Si queréis hacer un comentario hacerlo empleando esta dirección alf.zaragon@wanadoo.frTodo lo que quieras saber sobre la guerra civil 1936/1939 en http://www.la-guerre-d-espagne.net/
Todo lo que quieras saber sobre la guerra civil 1936/1939 en http://www.la-guerre-d-espagne.net/