ALFAJARIN. Guerra civil








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Canciones (rojos)








parte clara : rojos
obscura nacionales julio1936

Septiembre 1936
parte clara "rojos"
parte osbcura "nacionales

Septiembre 1937. Los nacionales
ganan terreno

Julio 1938. los nacionales llegan
al mar y cortan la Républica en dos partes

Cataluña cae también en febrero 1939

 

ALFAJARIN (el pueblo)


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La fuente de la plaza España en 1960

No creo que sea necesario decir que no había agua corriente, ni cuartos de baño. Los aseos, llamados "retretes" o los "váteres" eran unos pozos tapados con unas tablas en las cuales se había hecho un agujero redondo.
(Menos mal que estaban en los corrales porque el olor que se extendía por los alrededores no era lo que se dice muy agradable).

En cambio hay que hablar de los "hogares" que desgraciadamente iban desapareciendo poco a poco, pero aun quedaban algunos. Estaban alrededor de la chimenea donde se había hecho una "campana" grande y debajo de ésta un banco de cada lado del fuego. En estos bancos se reunía la familia y (o) los amigos, en las largas trasnochadas de invierno para hablar, criticar al vecino, arreglar "festejos", o jugar a la baraja. También se "rallaba" panizo y más tarde abrir el algodón que no había madurado en el campo. Los niños leíamos TBOS donde las historias de Carpanta, siempre hambriento, la familia Ulises nos hacía reír de nuestras propias flaquezas. También teníamos mucha afición al "guerrero del antifaz" con sus famosas peleas contra los moros. (¡Si fuera ahora estaría prohibido por incitación al racismo!) Las novelas de los chicos eran principalmente "el coyote" y para las chicas "rosas" en la que se distinguía la novelista Corín Tellado.
He vivido esta vida, difícil de imaginar por un joven actual y puedo aseguraros que un ser humano se acostumbra a todo. ¡Y lo peor era el trabajo!
En estos pueblos de Aragón solo algunas familias de "ricos" vivían un poco mejor. Pero ¿eran verdaderamente ricos? Si el hecho de que fueran propietarios de unos pocos campos más que los demás los convertía en ricos, puede decirse que sí, pero ¿es eso la riqueza? En realidad solo estaban un poco "acomodados" y todo es relativo.
Es evidente que, comparado con los que carecían de todo, eran ricos. Ellos podían comer cada día.


Postal autor desconocido. 1965. La fuente ya habia desaparecido

Tres "clases" sociales se destacaban y para hablar como se hablaba entonces, eran los ricos, los medio ricos y los jornaleros. Los que se situaban en la clase media, como las familias se componían fácilmente de 10 ó 12 hijos, pasaban a la categoría de jornaleros en la generación siguiente. Estas clases no se mezclaban entre ellas. Una barrera social las separaba como si fuera una pared y a un mozo "jornalero" no le pasaba por la imaginación de enamorarse de la hija de algún "rico". Y éstas no se "rebajaban" (!!) ni a mirarlos.


Imagen de la post-guerra. La delgadez de mi padre (a la derecha) deja ver que no comía lo suficiente.


Los que tenían algunos campos podían cultivar trigo y verduras y también criaban uno o dos cerdos cada año. Con eso no tenían problemas para alimentarse aunque la comida no fuera muy variada, pero los jornaleros, era imposible que pudieran comer cada día. El trabajo no faltaba del 15 de mayo al 15 de agosto y de los finales de noviembre al 15 de enero. En estas temporadas los "jornales" eran casi seguros. En verano, las preparaciones de la remolacha azucarera, del maíz y las cosechas de trigo y demás cereales, así como las de alfalfa necesitaban mucha mano de obra. Para el invierno, las cosechas de maíz y de remolacha era lo mismo.
Las otras temporadas, los jornales ni eran seguros ni continuos y cuando no había trabajo, es fácil de imaginar que los padres de familia estuvieran obsesionados con esta pregunta: -"¿qué les daré mañana de comer a mis (¡numerosos!) hijos? Y como los "amos" del día cogían de preferencia los más "trabajadores", los más flojos, los que daban menos rendimiento, fuera cual fuera el motivo, tenían menos probabilidades de encontrar trabajo. Por esa razón la competencia entre jornaleros era implacable y era a ver quién trabajaba más. No había lugar para los débiles (los flojos) y estos solo tenían dos soluciones: o matarse trabajando más de lo que sus fuerzas les permitían o morir de hambre, ellos y sus familias.
Se podría llegar a la conclusión después de oír esta descripción, que los "ricos" aprovechaban este estado de hechos para explotarlos hasta la última gota de sudor. Y así era. Pero cuando los "medio ricos" cogían un jornalero "para echar un jornal" aun eran peores. Y pasaba algo que no parece lógico, pero que era así: Si por casualidad estos jornaleros, excepcionalmente, necesitaban ayuda, exprimían a sus peones hasta el agotamiento. ¿Pero se puede reprochar tal cosa a todas estas gentes? ¡El dinero estaba tan escaso y era tan duro de ganar!
De esto tengo una experiencia personal anecdótica: Una tarde vino a buscarme para "echar una tardada", un hombre que la gente llamaba el tío Macario. El hombre, en razón de sus años tenía dificultades para andar y el reuma le deformaba el cuerpo inclinándole hacia adelante. El tendría alrededor de 70 años o cerca y yo algunos 18. Todo esto para decir que las fuerzas eran desiguales, pero a mi favor. De costumbre este hombre no trabajaba nunca un día entero y lo hacía según sus capacidades. Este día vino toda la tarde conmigo o sea de las 16 a las 20 horas (Por las mañanas se trabajaba de las cinco a la una) Y esta tarde se ha quedado en mi memoria. El trabajo consistía en quitar la hierba en un maíz que tenía ya aproximadamente nuestra altura. El calor era sofocante porque el maíz no dejaba correr ni la más mínima brisa. Las hojas, al pasar entre ellas, nos cortaban ligeramente el rostro y con el sudor nos producía un escozor que muchos de ahora no querrían soportar. El hombre trabajó como un loco toda tarde para que yo tuviera que hacer lo mismo y ni siquiera nos paramos para beber un trago de agua. Por la tarde, llegué a casa arrastrando los pies, completamente extenuado. ¿Cómo estaría él? ¿Cuantos días tardaría en recuperarse? Le daba igual: ¡Por lo menos le había sacado el jugo a las 40 pesetas que me pagó!


Picando y segando a dalla en la huerta

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